tras medio siglo

ya pasó pero no del todo


recuerdo cuando los coches llevaban santos pegados al salpicadero, trapos para limpiar el vaho, colgantes del espejo retrovisor y retrovisores por lo que se veia regular. habia montones de coches que detras llevaban un cojin; o dos. en definitiva habia de todo para tunear: pegatinas de turbo, llamas flamigeras del infierno, aguilas de las altas cumbres, tigres fieros de 'brus li', pomos de cambio de conchas de malibú, perros de trapo medio 'esnucaos', etc a mi me gustaba mucho aquello de las cintinas que iban rozando la carretera y aseguraban evitar mareos. en los asientos de atras no habia cinturon y se iba jugando en lugar de flipao con el movil o un dvd y, las ventanillas bajaban al completo y podias sacar la cabeza e incluso dar algun grito de saludo o respuesta a alguien. como en el rali de portugal: españoisssss, fillos da putaaaa![decian desde las cunetas] a tomar polo cuuuu [les contestabas]. pero en el fondo, no habia mal rollo. esa asi, era popular, no se, me gustaba mas.
me acuerdo que no sabia bien como resolver este asunto hasta que me di cuenta de que habia trenes 'simetricos'. trenes con maquina en ambos extremos. asi es que el resto no es dificil. muchos me han llamado colgado al ver esta foto, pero no cierto es que no hay ningun peligro. no, no es un fotomontaje, su unico misterio es que el tren se esta alejando. asi es que si saltas a la via lo suficientemente rapido y has preparado antes todo, solo tienes que relajarte en el segundo siguiente y disparar con un remoto. eso si, lo suficientemente rapido -velocidad de obturacion- como para que no se refleje movimiento en el tren. bueno, pues eso es todo. pero lo curioso del asunto es que aun sabiendolo y habiendolo hecho yo mismo, muchas veces sigo viendo que el tren viene.
recuerdo que aquellos coches no tenian nada mas que un volante que no servia para girar el coche. ibamos en fila india dando vueltas y , joder, todo estabe perfecto asi. no hacia falta mas. hace unos años compre un coche que tenia de todo. mucha potencia, comodidad, extras para todo, una marca famosa y lujosa, y resulta que me dio por culo todo eso. no se si es el paso de los años, la fatiga, o quien sabe que! pero yo me divertia mas en estos coches de juguete que es los coches de desplazamiento. tal vez es por eso, que unos eran para jugar en un contexto libre de reglas y los otros solo para desplazarse en un medio repleto de reglas.no lo se. y ojo, dos volantes, eh! y numero. joer!...
Reina en mi espíritu una alegría admirable, muy parecida a las dulces alboradas de la primavera, de que gozo aquí con delicia. Estoy solo, y me felicito de vivir en este país, el más a propósito para almas como la mía, soy tan dichoso, mi querido amigo, me sojuzga de tal modo la idea de reposar, que no me ocupo de mi arte. Ahora no sabría dibujar, ni siquiera hacer una línea con el lápiz; y, sin embargo, jamás he sido mejor pintor Cuando el valle se vela en torno mío con un encaje de vapores; cuando el sol de mediodía centellea sobre la impenetrable sombra de mi bosque sin conseguir otra cosa que filtrar entre las hojas algunos rayos que penetran hasta el fondo del santuario, cuando recostado sobre la crecida hierba, cerca de la cascada, mi vista, más próxima a la tierra, descubre multitud de menudas y diversas plantas; cuando siento más cerca de mi corazón los rumores de vida de ese pequeño mundo que palpita en los tallos de las hojas, y veo las formas innumerables e infinitas de los gusanillos y de los insectos; cuando siento, en fin, la presencia del Todopoderoso, que nos ha creado
Reina en mi espíritu una alegría admirable, muy parecida a las dulces alboradas de la primavera, de que gozo aquí con delicia. Estoy solo, y me felicito de vivir en este país, el más a propósito para almas como la mía, soy tan dichoso, mi querido amigo, me sojuzga de tal modo la idea de reposar, que no me ocupo de mi arte. Ahora no sabría dibujar, ni siquiera hacer una línea con el lápiz; y, sin embargo, jamás he sido mejor pintor Cuando el valle se vela en torno mío con un encaje de vapores; cuando el sol de mediodía centellea sobre la impenetrable sombra de mi bosque sin conseguir otra cosa que filtrar entre las hojas algunos rayos que penetran hasta el fondo del santuario, cuando recostado sobre la crecida hierba, cerca de la cascada, mi vista, más próxima a la tierra, descubre multitud de menudas y diversas plantas; cuando siento más cerca de mi corazón los rumores de vida de ese pequeño mundo que palpita en los tallos de las hojas, y veo las formas innumerables e infinitas de los gusanillos y de los insectos; cuando siento, en fin, la presencia del Todopoderoso, que nos ha creado
Reina en mi espíritu una alegría admirable, muy parecida a las dulces alboradas de la primavera, de que gozo aquí con delicia. Estoy solo, y me felicito de vivir en este país, el más a propósito para almas como la mía, soy tan dichoso, mi querido amigo, me sojuzga de tal modo la idea de reposar, que no me ocupo de mi arte. Ahora no sabría dibujar, ni siquiera hacer una línea con el lápiz; y, sin embargo, jamás he sido mejor pintor Cuando el valle se vela en torno mío con un encaje de vapores; cuando el sol de mediodía centellea sobre la impenetrable sombra de mi bosque sin conseguir otra cosa que filtrar entre las hojas algunos rayos que penetran hasta el fondo del santuario, cuando recostado sobre la crecida hierba, cerca de la cascada, mi vista, más próxima a la tierra, descubre multitud de menudas y diversas plantas; cuando siento más cerca de mi corazón los rumores de vida de ese pequeño mundo que palpita en los tallos de las hojas, y veo las formas innumerables e infinitas de los gusanillos y de los insectos; cuando siento, en fin, la presencia del Todopoderoso, que nos ha creado
Reina en mi espíritu una alegría admirable, muy parecida a las dulces alboradas de la primavera, de que gozo aquí con delicia. Estoy solo, y me felicito de vivir en este país, el más a propósito para almas como la mía, soy tan dichoso, mi querido amigo, me sojuzga de tal modo la idea de reposar, que no me ocupo de mi arte. Ahora no sabría dibujar, ni siquiera hacer una línea con el lápiz; y, sin embargo, jamás he sido mejor pintor Cuando el valle se vela en torno mío con un encaje de vapores; cuando el sol de mediodía centellea sobre la impenetrable sombra de mi bosque sin conseguir otra cosa que filtrar entre las hojas algunos rayos que penetran hasta el fondo del santuario, cuando recostado sobre la crecida hierba, cerca de la cascada, mi vista, más próxima a la tierra, descubre multitud de menudas y diversas plantas; cuando siento más cerca de mi corazón los rumores de vida de ese pequeño mundo que palpita en los tallos de las hojas, y veo las formas innumerables e infinitas de los gusanillos y de los insectos; cuando siento, en fin, la presencia del Todopoderoso, que nos ha creado
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